El principito

El Principito pregunta: ¿Qué haces ahí? – El bebedor responde: Bebo. El Principito: ¿Por qué bebes? – El bebedor: Para olvidar. El Principito: ¿Para olvidar qué? – El bebedor: Para olvidar que tengo vergüenza. El Principito: ¿Vergüenza de qué? – El bebedor: Vergüenza de beber

Antoine Saint Exupery

Hoy te voy a recordar acerca del libro llamado “El principito”, el cual seguramente habrás leído en algún momento de tu vida, ya que es una obra cuya lectura es obligada y ha sido traducido a ciento ochenta lenguas y dialectos, convirtiéndose en una de las obras más reconocidas de la literatura universal.

Su autor fue el francés Antoine de Saint-Exupery, que nació en 1900 y ha sido considerado como un maestro del sentido existencialista por la manera de narrar sus obras.

Escribió su primer libro a los nueve años, al que llamó “Al otro lado de las nubes”. Durante la Segunda Guerra Mundial se desempeño como piloto y fue nombrado Oficial de la Legión de Honor en 1939.

“El principito” se publicó en abril de 1943 y su autor murió el 31 de Julio de 1944 derribado por artillería alemana, mientras realizaba un vuelo de reconocimiento sobre el Mediterráneo.

Se considera un libro infantil por la forma en la que está escrito y por la historia en un principio simple, pero en realidad el libro es una metáfora en la que se tratan temas tan profundos como el sentido de la vida, la amistad y el amor.

Cuenta la historia de un piloto que se pierde en el desierto y conoce a un niño de otro planeta; pasan algún tiempo juntos y el principito narra todas sus aventuras visitando otros planetas y reflexiona sobre las personas que conoció allí, y las que conoció en la tierra. En sus conversaciones el narrador va revelando su propia visión sobre la naturaleza humana y la hermosa sabiduría de los niños, la cual la mayoría de las personas pierden cuando crecen y se hacen adultos.

El principito le habla al piloto sobre su planeta y éste le hace algunos dibujos. El niño describe su hogar y le dice al piloto que tiene tres cráteres muy pequeños que debe limpiar con frecuencia y una flor con la que es capaz de conversar y que significa toda su preocupación y razón de ser; pasa sus días quitando los árboles “baobab” que constantemente intentan echar raíces allí. De permitirles crecer, los árboles partirían su planeta en pedazos.

Sin embargo, un día, cansado de los reproches y reclamos de la rosa, decide ir a conocer otros planetas, visita seis, cada uno de ellos habitado por un personaje: un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo, a los cuales dice no comprender ya que demuestran lo vacías que se vuelven las personas cuando se transforman en adultas.

El geógrafo le recomienda viajar a la Tierra, aquí se encuentra con el piloto y conoce un campo donde hay muchas rosas como la suya y a un zorro el cual se convierte en su amigo.

Al encontrar todo un campo de rosales se deprime porque pensaba que su rosa era única en todo el universo, pero el zorro le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas explicándole que su rosa es única y especial porque es la que él ama.

En su despedida, el zorro le regala su secreto: “Este es mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.

El libro contiene una serie de metáforas que deben ser interpretadas para entender plenamente el significado de la obra.

Conforme va viajando por los diferentes planetas el niño observa comportamientos diferentes y se retira pensando que los adultos son muy extraños:

El comportamiento del “rey” representa la ambición de poder y la necesidad de reconocimiento de autoridad que necesitan los adultos; “el vanidoso” significa la mera vanidad y egoísmo, encarna el deseo de reconocimiento y admiración social, aunque estemos solos queremos ser más y sentir que somos mejores; “el borracho” simboliza la falta de fuerza de voluntad y superación, nos muestra el nivel de degradación humana; “el hombre de negocios” representa la avaricia y la ambición económica que algunos poseen al ser mayores; “el farolero” significa la lealtad y la responsabilidad, pero sin dar sentido a la vida y finalmente, “el geógrafo” nos muestra la pasión laboral que a veces nos aísla del mundo por puro interés profesional.

Para concluir te diré que todas las enseñanzas de este libro, se resumen en que “cuando dejamos de ser niños perdemos la capacidad de ver lo esencial de las cosas”.

“Si les decimos a las personas mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil francos”. Entonces exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es”. Antoine Saint Exupery

Martín de la Vega

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