Los niños índigo

¿Tu niño se distrae fácilmente? ¿Tiene problemas de atención? ¿Tiene problemas con la autoridad si no le explicas las cosas? ¿No lo puedes educar como te educaron a ti? Tal vez no es un problema de salud, seguramente es un niño índigo, descúbrelo.

Aunque cada vez menos, los niños índigo con frecuencia son diagnosticados como niños con desórdenes de atención o alguna forma de hiperactividad, debido a que son mal interpretados porque la ciencia no acepta terapéuticamente importante focalizar su atención en el espíritu.

Un niño índigo es un niño que muestra una nueva y poco usual serie de atributos sicológicos con un patrón de comportamiento no documentado antes. Este patrón de comportamiento tiene factores comunes únicos que sugieren a quienes interactúan con los niños que deben cambiar la forma de tratarlos y de criarlos para poder lograr un equilibrio adecuado. Ignorar estos nuevos patrones de comportamiento es crear un desequilibrio potencial y una gran frustración en la mente de estas maravillosas nuevas vidas.

Desde hace ya algunos años, casi todos los niños tienen características diferentes a las que tenemos los que hoy somos adultos, se calcula que en 1998 este tipo de niños abarcaba ya el 80% de la población infantil mundial.

Se piensa que la llegada de estos nuevos seres no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica por delante, llegan al planeta con la misión de aumentar la rata vibratoria, y poseen mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso tienen un potencial de cambio en su ADN y un alto potencial intelectual con una nueva conciencia interna, vienen con la misión de propulsar cambios en la humanidad.

Se les llama niños índigo porque su aura, o campo energético, tiende a reflejarse dentro de los colores añiles o azules, manifestando la utilización de centros energéticos superiores.

Estudios realizados en la Universidad de California (UCLA), han confirmado el cambio que aportan a nivel celular, manifestado mediante la activación de cuatro códigos más en el ADN; esta activación tiene que ver con un claro fortalecimiento del sistema inmunológico.

Estarás de acuerdo conmigo en que entonces, necesitamos conocer a nuestros hijos para educarlos adecuadamente y no obstaculizar su misión; esto no es una tarea fácil para nuestras generaciones de los 60´s, 70´s y 80´s, ya que fuimos creados con métodos donde imperaba la manipulación, la culpa y el miedo al castigo y eso con los niños índigo no funciona.

A continuación enumero algunas características de los niños índigo:

Físicamente son más delgados, tienen ojos grandes con una mirada profunda y sabia y tienen ligeramente abultado el lóbulo frontal; comen poco, e incluso algunos son vegetarianos; tienen la capacidad de ver más allá de los espectros de la luz, escuchar todo tipo de sonidos y denotan una destacada hipersensibilidad táctil; son extremadamente sensibles y poseen energía en exceso. Además, algunos tienen el don de la sanación.

Son niños computarizados que vienen a este mundo con cierta visualización mental de lo que es bueno, están orientados hacia la tecnología, lo que significa que vamos a estar más tecnificados de lo que estamos ahora.

En cuanto a su personalidad, ellos vienen a este mundo con un sentimiento de realeza y se comportan como tales, les gusta ser tratados y honrados como individuos y se sorprenden cuando alguien no lo hace así.

Tienen un evidente sentido de identidad y no aceptan la imposición ni la autoridad absoluta (autoridad sin ninguna explicación o sin más alternativas); rechazan la manipulación, la falta de autenticidad y la deshonestidad.

Se rehúsan a hacer ciertas cosas (esperar en una fila es difícil para ellos) y se frustran con sistemas estructurados y rutinarios que no requieren de pensamientos creativos; encuentran mejores maneras de hacer las cosas que las que se les sugieren en la casa o la escuela lo que los hace aparecer como rebeldes e inconformes con cualquier sistema.

Parecen muy antisociales a menos que se encuentren entre niños de su misma clase. Si no hay otros con el mismo nivel de consciencia, a menudo se tornan retraídos, sintiendo que ningún ser humano los entiende. La escuela es para ellos un sitio donde les es muy difícil socializar, sobre todo al inicio.

Ellos tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa, (“espera a que tu padre llegue a casa y se entere de lo que has hecho”).

Tienen síntomas de Desorden de Atención o hiperactividad y se aburren fácilmente con las tareas que se les asignan; sin embargo, son muy inteligentes y/o dotados, muestran una gran capacidad intuitiva y desarrollan el pensamiento abstracto a muy temprana edad.

Aprenden fácilmente a un nivel exploratorio y se resisten a aprender de memoria o escuchando solamente; si experimentan fracasos a edad muy temprana, pueden llegar a desarrollar bloqueos de aprendizaje permanentes.

Sienten timidez en expresarle a usted lo que necesitan; demuestran empatía o preocupación por los demás y por la naturaleza; y manifiestan pensamientos o conceptos espirituales con naturalidad.

Necesitan adultos emocionalmente estables y seguros a su alrededor; pueden frustrarse fácilmente porque tienen grandes ideas pero pocos recursos o personas dispuestas a ayudarles a realizarlas.

Lee Carroll y Jan Tober dan una clasificación de cuatro tipos en su libro “Los niños índigo. Los nuevos chicos han llegado”:

El primero es el humanista que está destinado a trabajar con las masas. Son los médicos, abogados, profesores, comerciantes, y políticos del mañana; servirán a las masas y son muy hiperactivos y extremadamente sociables. Hablarán con todo el mundo, siempre en forma muy, pero muy amigable; tienen puntos de vista muy definidos, con un cuerpo un poco torpe, y son muy hiperactivos. Algunas veces se estrellarán contra una pared porque olvidaron poner los frenos. Ellos no saben cómo jugar con un juguete, pero le sacarán todas las partes que contengan y probablemente después no lo vuelvan a tocar. Si usted quiere que ellos limpien el cuarto, tendrá que recordárselo muchas veces, porque son muy distraídos. Ellos irán al cuarto, comenzarán a limpiar hasta que se encuentran con un libro y entonces se sentarán a leer, porque son lectores feroces.

El índigo conceptual está más interesado en proyectos que en la gente. Serán los ingenieros, arquitectos, diseñadores, astronautas, pilotos y militares del mañana. Son niños muy atléticos. Son controladores y la persona que más tratan de controlar es a su madre si son niños, y a su padre si son niñas. Tienen tendencia a la adicción, especialmente drogas durante la adolescencia. Sus padres deben vigilar estrechamente sus patrones de comportamiento y cuando ellos empiezan a esconder cosas o a decir cosas como: “no te acerques a mi cuarto” es cuando la madre necesita revisar su habitación.

El artista es muy sensitivo y su cuerpo es pequeño, aunque no siempre. Están más inclinados hacia el arte, son muy creativos y serán los maestros y los artistas del mañana. A cualquier cosa que se dediquen siempre estarán orientados hacia el lado creativo. Dentro del campo de la medicina, serán cirujanos o investigadores. En el campo de las artes, serán los actores. Entre las edades de 4 a 10 se involucrarán en no menos de 15 actividades creativas, le dedicarán 5 minutos a una y luego la abandonaran. El Índigo artista puede trabajar con 5 ó 6 instrumentos diferentes y en la adolescencia escogerán uno y se convertirán en un verdadero artista.

El cuarto tipo de índigo es el interdimensional. Son más grandes que los otros tipos y a la edad de 1 ó 2 años ya usted podrá decirles cualquier cosa y ellos le dirán: “yo ya lo sé” o “yo puedo hacerlo”, o “no me molestes”. Son ellos quienes traerán nuevas filosofías y nuevas religiones a este mundo. Pueden llegar a convertirse en bravucones y jactanciosos porque son mucho más grandes y porque no encajan en ninguno de los 3 tipos anteriores.

Como puedes ver la crianza emocional de estos niños debe basarse en la visibilidad y transparencia; no se les debe avergonzar ni culparlos, mentirles ni gritarles, más bien hay que preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción, o sea no gritos, no violencia.

Existen palabras claves durante el proceso de enseñanza de los niños de acuerdo a su edad biológica:

Hasta el primer año las palabras esenciales son amor, afecto y atención; hay que tocarlos, abrazarlos, proveerles mucha seguridad y, además, jugar con ellos.

Entre el primer y segundo año hay que resaltar los términos libertad, respeto y estimulo; no hay que condicionarlos a través del temor. Hay que evitar que el niño conecte el dolor como sinónimo de malo o de debilidad. Si así fuese no habría espacio para el crecimiento espiritual.

Entre los dos y cinco años las palabras son merecimiento, explorar y aprobar; ya que es una época de transición entre el Yo Soy y el Yo puedo no hay que reprimirles el sentirse poderosos.

Entre los cinco y ocho años, el niño ya asimila conceptos más abstractos, por lo que hay que manejar los términos dar, compartir, aceptación, verdad y no juzgar. Les encanta compartir cuando sienten amor. Si se les enseña que para dar tienen que perder algo, entonces no aprenden el verdadero significado de dar. En cuanto a la verdad, deben aprender que va acompañada de un sentimiento agradable y no como antesala a un problema, en caso de ocultarla.

Entre los ocho y 12 años, el niño ahora convertido adolescente, requiere que los padres manejen términos como la experiencia, la responsabilidad y el estar alerta. Los que aprendieron las lecciones de la crianza espiritual, entonces reflejarán la confianza de sus padres, sino se encontraran confusos y cederán a las presiones amistosas, buscando experiencias indiscriminadas.

A continuación y para finalizar, les doy una lista de 10 puntos básicos que tenemos que tomar en cuenta; esta lista está sacada del libro de Lee Carroll y Jan Tober:

1. Trate a los niños índigo con respeto. Honre su existencia en la familia.

2. Ayúdelos a que sean ellos mismos quienes creen sus propias soluciones disciplinarias.

3. Déles la oportunidad en todo.

4. Nunca los desprecie ni los haga sentir pequeños.

5. Explíqueles siempre el porqué les da usted instrucciones, no use la estúpida frase de: “porque yo lo digo”, y si la usa entonces corrija la instrucción, ellos la/lo respetarán si lo hace.

Pero si usted les da órdenes sin razones sólidas y en forma dictatorial, los niños lo harán a un lado. Ellos no le obedecerán y lo que es más, le darán una larga lista de razones por las que sus órdenes no son buenas. Algunas veces las razones que usted tiene pueden ser tan sencillas como: “porque esto me ayudará hoy, la verdad estoy muy cansada/o”. Honestamente usted ganará como nunca antes. Ellos pensarán en ello y lo harán.

6. Conviértalos en sus socios en su propia crianza, piense bastante en este punto.

7. Desde la temprana infancia explíqueles todo lo que usted está haciendo, ellos no le entenderán pero su consciencia y el hecho de que usted los está honrando se hará sentir. Esto es una ayuda muy eficaz para cuando ellos empiecen a hablar.

8. Si surgen problemas serios como hiperactividad y desórdenes de la atención, hágalos examinar primero antes de empezar a suministrarles droga.

9. Proporcióneles seguridad cuando usted les brinde apoyo. Evite críticas negativas. Hágales saber que usted siempre apoya sus esfuerzos.

10. No les diga quiénes son ellos ahora o quiénes van a ser más tarde ¿qué vas a ser cuándo seas grande? ellos lo saben mejor que usted. Déjelos que ellos mismos decidan lo que más les interesa, no los obligue a que tengan que hacer lo que la familia ha hecho por generaciones, bien sea en una profesión o negocio. Estos niños absolutamente no van a ser unos seguidores de nadie.

Martín de la Vega

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